
Ruta gastronómica por Triana
El barrio que se asoma al río
Entre alfareros, marineros y tabernas, Triana ha construido una forma de vivir —y de comer— que no se parece a ninguna otra de Sevilla.

El 13 de abril de 2024, el grupo de amigos que más tarde constituiría Horizonte 1492 dedicó una jornada a Triana. Para entender este barrio no basta con probar sus platos: hay que mirar el río, porque Triana fue durante siglos un arrabal de gente de mar, de alfareros y de trabajadores que vivían al otro lado del Guadalquivir.
Un arrabal con carácter propio
Triana está separada del casco histórico por el río y unida a él por el puente de Isabel II, inaugurado en 1852 y conocido popularmente como «puente de Triana». Su estructura de hierro fue una de las grandes novedades de la ingeniería decimonónica y todavía hoy es una de las imágenes más reconocibles de Sevilla. La tradición, no siempre bien documentada, vincula el origen del nombre con el emperador Trajano, aunque lo que sí es seguro es que el barrio tuvo una fuerte relación con la vida marinera, y que muchos trabajadores de la Carrera de Indias residían allí.

Barro, azulejo y fuego
Triana es también tierra de alfareros. Sus barros dieron durante siglos tinajas, vajillas y azulejos que decoraron iglesias, palacios y patios de media Andalucía. Todavía se conserva la tradición cerámica, con talleres y hornos que han mantenido viva una artesanía reconocida. La cerámica trianera enlaza con la gastronomía en un punto sencillo: en estas cazuelas, platos y jarras se servía —y se sigue sirviendo— la comida cotidiana.
Mercado, tapas y río
El Mercado de Triana se levanta sobre los restos del Castillo de San Jorge, una fortaleza medieval que fue sede de la Inquisición desde finales del siglo XV. Hoy, esos vestigios conviven con puestos de pescado, carnes, frutas y tapas, en una mezcla muy sevillana de historia y vida diaria. Alrededor, la calle Betis, a orillas del Guadalquivir, ofrece una de las mejores panorámicas del casco antiguo y un buen escenario para la fritura de pescado, las tapas y la cerveza fría, platos y hábitos que forman parte de la identidad trianera.

Sabor con memoria
Comer en Triana no es solo satisfacer el apetito: es participar de una tradición popular que mezcla gremios, devociones —como las hermandades que salen en Semana Santa— y una larga historia de convivencia entre Sevilla y su río. Esa mirada, que une patrimonio material e inmaterial, es la que Horizonte 1492 quiere compartir en cada ruta: conocer un lugar también es probar lo que se cocina en él.
Seguimos descubriendo juntos nuestro patrimonio.
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