
Ruta por la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929
Una ciudad que se reinventó para el mundo
Hace casi un siglo, Sevilla se vistió de gala para mostrar su vínculo con América. Aquel escenario sigue siendo uno de los grandes paisajes monumentales de la ciudad.

El 17 de octubre de 2026, la Asociación Horizonte 1492 recorrió la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929. Cuando la muestra abrió sus puertas, en mayo de ese año, la ciudad llevaba más de una década preparándose: se urbanizaron zonas enteras, se levantaron palacios y pabellones, y se construyó un nuevo escenario para exhibir la relación de España con los países americanos y con Portugal.
Un proyecto de ciudad
La idea de celebrar una exposición en Sevilla surgió a comienzos del siglo XX, en un momento en que la ciudad buscaba modernizarse y proyectarse al exterior. El recinto se situó junto al Parque de María Luisa, que había pasado a ser de uso público tras la cesión de los jardines del Palacio de San Telmo. El paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier ordenó el parque, y el arquitecto sevillano Aníbal González fue el responsable de los edificios más emblemáticos.

Plaza de España
La Plaza de España es el gran símbolo de la Exposición. De forma semicircular, está formada por un edificio de ladrillo y cerámica con dos torres, una galería de arcos y un canal con puentes. A lo largo de su fachada se disponen bancos con azulejos que representan las provincias españolas, una muestra de la tradición cerámica sevillana y de la voluntad de exhibir un país en miniatura. Su estilo mezcla elementos renacentistas, barrocos y mudéjares, dentro de lo que se conoce como regionalismo andaluz.
La Plaza de América y los pabellones
Otro espacio clave es la Plaza de América, con sus tres edificios: el Pabellón Real, el Pabellón Mudéjar y el Pabellón Renacimiento. El Mudéjar alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares, y el Renacimiento, el Museo Arqueológico de Sevilla. Alrededor del parque se disponen los pabellones de los distintos países participantes, cada uno con su propio estilo y personalidad. Muchos se han reutilizado como consulados, centros educativos o sedes institucionales.

Una herencia doble
La Exposición dejó una ciudad transformada: el Hotel Alfonso XIII, el Teatro Lope de Vega, nuevos barrios y avenidas, y un patrimonio arquitectónico muy característico. Pero también dejó preguntas sobre cómo se cuenta la historia común de España y América: una conversación abierta que sigue viva en museos, universidades y actividades culturales.
Pasear, mirar y conocer
Recorrer hoy el recinto es hacerlo entre jardines, fuentes, bancos de azulejos y edificios que cuentan una época. Entender la Exposición Iberoamericana de 1929 ayuda a conocer mejor la Sevilla del siglo XX y su empeño por proyectarse hacia América. Es una historia reciente que se camina y se disfruta, y que encaja con la vocación de Horizonte 1492: acercar el patrimonio de la ciudad a quienes la habitan y la visitan.
Seguimos descubriendo juntos nuestro patrimonio.
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